Londres no logra disimular la tensión político-deportiva que atraviesan los Juegos Olímpicos que se inaugurarán este viernes. Hay tensión porque la delegación de Israel teme un atentado 40 años después del «Septiembre Negro» de Múnich ’72.
Londres no logra disimular la tensión político-deportiva que atraviesan los Juegos Olímpicos que se inaugurarán este viernes. Hay tensión porque la delegación de Israel teme un atentado 40 años después del «Septiembre Negro» de Múnich ’72.
Funcionarios israelíes y familiares de algunos de los once miembros de la delegación olímpica asesinados en los Juegos de Múnich ’72 se mostraron decepcionados por el sorpresivo y virtualmente secreto homenaje realizado ayer, lunes, en la Villa Olímpica de Londres 2012, por el Comité Olímpico Internacional (COI).
La secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, llamó hoy, martes, a la comunidad internacional a “actuar contra el antisemitismo”, durante un simposio en el Museo Memorial del Holocausto de Washington.
A nuestro alrededor se escucha el eco incesante de ametralladoras, fusiles y explosiones de proyectiles y cohetes lanzados sobre el centro del poblado vecino, que provocan varios incendios a la vez y una gran humareda. Estamos en los montes del Golán, ocupados por Israel en la guerra de los Seis Días, de 1967, a unos dos kilómetros de la localidad siria de Jubata el Hashab, en la zona sur del país. El pueblo, que se encuentra en plena guerra civil, al igual que todo el país, es como una pantalla de cine gigante que, infelizmente, en este caso es estremecedoramente real. Esta zona se encuentra a sólo unas decenas de kilómetros de la ciudad siria de Deraa, donde empezó la revolución hace 17 meses, y a poco más de 40 kilómetros de la capital, Damasco.