Cuenta la leyenda que si un inversor llega al aeropuerto Ben Gurion, el taxista, antes de dejarlo en el hotel, le va a proponer conocer la pequeña empresa de su hijo y una vez en el hotel, el recepcionista lo va a invitar a conocer la flamante firma de su hermano. Israel, como plantea el célebre escritor Saúl Singer a Clarín, es una “start up nation”.