Es probable que varios de los países europeos con gobiernos democráticos enfrenten y con dureza al nazismo. Aunque la semilla del odio racista germina en el Viejo Continente un siglo tras otro, hoy parecería que hay posibilidades de que las mayorías le respondan a las minorías extremistas como no lo hicieron hace 70 años. No es una certeza, pero sí una luz de esperanza. Si alguien cree que la xenofobia europea queda lejos de América Latina, es ingenuo o niega la triste realidad.