Los acontecimientos de los últimos días, empezando con los terribles ataques terroristas cerca de la frontera entre Israel y Egipto, y hasta las docenas de cohetes y misiles lanzados desde la franja de Gaza a los centros de población civil israelí, no deben sorprender a aquellos que leen las noticias y comprenden la actividad de los distintos grupos palestinos. Estos ataques no son un fenómeno aislado ni un acto esporádico. Son el resultado de los procesos internos e influencias externas que abren el camino a los terroristas sanguinarios, como son los de Hamás, a imponer su agenda en Oriente Medio y desestabilizar peligrosamente toda la región.