Cualquiera que esté buscando razones para la desesperanza acerca de las perspectivas de una paz en el Oriente Medio le basta con escuchar a esa corriente sin fin de incitación y de negación de la historia y de los derechos de los judíos que proviene del liderazgo de la Autoridad Palestina y de sus medios de comunicación oficiales. Pero para tener una perspectiva genuina de la cultura política de los palestinos también podemos prestar atención a lo que opinan los moderados. Por desgracia, eso tampoco nos consuela demasiado. Por lo tanto, la polémica desatada por Sari Nusseibeh contra la idea de un Estado judío debe dar mucho que pensar a halcones y palomas por igual. Nusseibeh es un filósofo y activista por la paz muy respetado a nivel internacional, así como por los israelíes. Sin embargo, en su artículo publicado la semana pasada en la web de Al Jazeera parece estar dispuesto a ser indulgente no sólo con la retórica que menosprecia los derechos de los judíos a compartir la tierra, sino también con la que niega la historia judía.