Habrás visto, sin duda con la misma preocupación que yo, el triunfo electoral de los integristas en Túnez. Poco a poco, se le están viendo las patas a la sota: lo que se vendió, en principio, como la rebeldía de pueblos hartos de dictaduras y ansiosos de libertades, está derivando en la implantación de regímenes teocráticos que, por definición, son mucho peores que lo que los precedía.