Aunque Janucá es una fiesta establecida para conmemorar la rebelión de los Macabeos, que logró su cometido por la victoria de las armas, su contenido es eminentemente espiritual porque fue motivada por la lucha encarnizada para perpetuar la cultura hebrea, las tradiciones del pueblo y el arraigo a la Tierra de Israel a través de los siglos.
Hace más de dos mil años, el ejército de Antíoco Epifanes y su cultura helenística dominaba la tierra de Israel y sometía al pueblo judío, quitándole su libertad. Iehudá, el Macabeo y sus cuatro hermanos desde las montañas de Judea, organizaron un pequeño pero valiente grupo de resistencia para derrotar y expulsar a los invasores que los habían privado de la tan preciada libertad.