El belicismo es un estado perpetuo para la humanidad contemporánea. Desde los tiempos más lejanos, el hombre ha combatido por territorios, por causas religiosas o étnicas. Hoy, aunque las excusas cambien, la barbarie continúa.
El belicismo es un estado perpetuo para la humanidad contemporánea. Desde los tiempos más lejanos, el hombre ha combatido por territorios, por causas religiosas o étnicas. Hoy, aunque las excusas cambien, la barbarie continúa.
Me pregunto si los medios no dejamos involuntariamente la impresión de que hay un debate genuino entre expertos sobre un ataque militar israelí contra Irán. Ese debate no existe. «No conozco a ningún experto en seguridad que recomiende un ataque militar contra Irán ahora», notó Anne Marie Slaughter, catedrática de Princeton, quien estuvo en el Departamento de Estado de Obama.
Que en Israel no todo el mundo vive pendiente del conflicto con los palestinos es algo que debe ignorar buena parte de la opinión pública europea, a la vista del esfuerzo que hace su Gobierno para publicitar el país de las preocupaciones cotidianas. Con este objetivo, en los últimos meses la diplomacia israelí se concentra en mostrar a Europa el dinamismo de su producción cultural. Hace unas semanas exhibió sus artes en general a un grupo de periodistas europeos, y estos días le toca el turno a las plásticas y el diseño, en el marco de lo que en Tel Aviv se conoce como Art Year (año del arte) y en el que jóvenes artistas están invitados a celebrar la ampliación del museo de Tel Aviv, la renovación del teatro nacional y la flamante cinemateca. La Vanguardia ha participado en este periplo por el nuevo arte israelí.
En los casi 64 años de existencia del Estado de Israel, nunca las relaciones entre ambos países estuvieron tan frías y lejanas. El detonante fue la actitud de Uruguay en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas. En términos simplificados, Uruguay se abstuvo en relación a Irán y votó contra Israel; dicho de otra forma se puede decir que consideró que Irán no actúa ni bien ni mal, pero consideró que Israel actúa muy mal en materia de derechos humanos. Si algo podía agravar la situación fue la circunstancia de que en este mismo momento Uruguay preside ese Consejo de Derechos Humanos, cargo que ocupa la embajadora Laura Dupuy. La actitud del gobierno uruguayo desató la reacción del gobierno israelí, que expuso su decepción para con Uruguay, y la furia de la comunidad judía en el país.