Finalmente Siria será liberada. Cuando sea liberada, no oiremos hablar de las decenas (en ocasiones, cientos) de personas asesinadas allí en un solo día; no poblarán sus cárceles decenas de miles de ciudadanos; sus soldados no violarán mujeres y sus hospitales no habrán de convertirse en centros de tortura. Cuando se produzca su liberación, la minoría alawita no aterrorizará al resto de la población, y la sangre siria no será impunemente derramada. Cuando Siria sea liberada, Líbano también se convertirá en un país mejor, en lugar de ser un rehén de Hezbolá. Todo ello no ocurrirá en una semana o un mes, pero ciertamente sucederá. No sucederá a consecuencia de la respuesta mundial. Ocurrirá a pesar de la falta de respuesta.
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