Ultimamente oímos más y más incidentes antisemitas en todo el mundo. Tras el asesinato en Toulouse (Marzo 2012), recordé dos situaciones que me resultaron muy significativas en ese sentido: la primera situación ocurrió hace varios años. En un viaje a la India, una chica católica de España me preguntó inocentemente: “Dime, ¿por qué es que a lo largo de la historia todos odian los judíos“? Traté de responder, pero sentí que no tenía una respuesta completa. Una vez más, hace algunos meses, guiando a un grupo de América Latina en “Yad Vashem”, el Museo del Holocausto, un sacerdote católico me preguntó: “¿Qué pasa con los Protocolos?” Se refería, por supuesto, a los Protocolos de los Sabios de Sión y a la conspiración judía para dominar el mundo, a la cual me remito más adelante. Fue entonces, que decidí que era hora de hacer algo, y me senté a escribir este ensayo. En primer lugar, para responderme a mí mismo esta pregunta inquietante acerca de la existencia del antisemitismo.
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