Conflicto árabe-israelí. Cómo narrar la tensión en Oriente Medio sin caer en prejuicios eurocentristas.
Conflicto árabe-israelí. Cómo narrar la tensión en Oriente Medio sin caer en prejuicios eurocentristas.
El miércoles 19 de noviembre, miles de personas se dirigieron a Yanuh-Jat; israelíes de todos los tipos se abrieron paso hacia el remoto distrito de la Galilea, donde un héroe caído sería enterrado lleno de honores. El presidente de Israel, Reuven Rivlin, estaba ahí para presentar sus respetos, al igual que el ministro de seguridad interna y el jefe de la policía nacional. De todos los rincones del país, cientos de judíos ultra ortodoxos de sombrero negro viajaron en buses alquilados, uniéndose a la multitud de drusos que vestían sus tradicionales turbantes blancos, a los oficiales de policía con sus vestimentas azules y a tantas otras personas, que incluso los techos de las casas cercanas estaban llenos con espectadores.
El conocimiento científico pone su atención en ritos judíos, islámicos o cristianos como la circuncisión o los ayunos. ¿Son buenos para la salud? Expertos dan su opinión.
Las últimas noticias que han revelado la magnitud del tesoro del ISIS (o Estado Islámico) -USD 2.000 millones- han captado la atención de una opinión pública sorprendida por los recursos a disposición de un movimiento terrorista sanguinario. Menos sabido es que quien le sigue en la lista de las agrupaciones terroristas más ricas del mundo es el Movimiento de Resistencia Islámico, más conocido como Hamas, que tiene un presupuesto operativo anual de USD 1.000 millones. A diferencia de ISIS, esta agrupación palestina no tiene acceso a pozos petroleros ni controla una región del tamaño de Bélgica esparcida entre dos estados; Gaza es pobre y diminuta. Pero tiene en su poder algo sumamente valioso ante los ojos del mundo: el destino de 1.8 millones de palestinos.