Un grupo español pro-Israel afirmó que las recientes pintadas antisemitas en Toledo fueron el resultado de la cobertura mediática de la última guerra de Gaza y el conflicto palestino-israelí.
Un grupo español pro-Israel afirmó que las recientes pintadas antisemitas en Toledo fueron el resultado de la cobertura mediática de la última guerra de Gaza y el conflicto palestino-israelí.
La semana pasada, en la ciudad Santa de Jerusalén, un fanático joven palestino, de apenas 23 años, Abdul Rahman Shloudi, atropelló con el automóvil que conducía a un grupo de personas que, distraídas, esperaban subir o acababan de bajar de un tranvía. Entre las víctimas inocentes del cobarde atentado murió lamentablemente una niña de tan sólo tres meses. Otras ocho personas quedaron heridas.
En el caso del mundo islámico, el polo extremista del movimiento religioso revivalista siempre buscó imponer la purificación del creyente por la fuerza. Si uno no se purificaba bajo los rígidos parámetros ultraconservadores, entonces se era tan pagano o infiel como un no creyente, por más consideración que uno podía tenerse a sí mismo como musulmán devoto. En este aspecto, la purgación casera de los individuos descarriados siempre fue considerada un paso previo y necesario, por lo menos en términos discursivos, a la dominación mundial. La prueba está en que desde las primeras conquistas wahabitas en Arabia en el siglo XVIII, pasando por el Emirato Islámico de Afganistán en 1996, y la actual conformación del autoproclamado califato sirio-iraquí, los yihadistas han buscado fijar que los musulmanes que no se ajustan a una tradición dogmática no son musulmanes.
Karen Mosquera había llegado a Israel desde su Guayaquil natal con un sueño. La joven de 22 años realizaba estudios religiosos en un instituto en Jerusalén para convertirse al judaísmo. Pero el pasado miércoles, apenas bajó de un tren, fue arrollada por un joven palestino de 21 años.