Una comparación cuantitativa del espacio que ocupa en las noticias el conflicto Palestino-Israelí respecto a otros de similar índole político-religiosa revela una grosera inflación del centimetraje destinado al primero
Una comparación cuantitativa del espacio que ocupa en las noticias el conflicto Palestino-Israelí respecto a otros de similar índole político-religiosa revela una grosera inflación del centimetraje destinado al primero
No tengo ningún amigo o conocido judío, que yo sepa, y, para el caso, tampoco ningún enemigo, o eso espero. Y no porque lo haya evitado, ni mucho menos, sino, porque, simplemente en mi entorno nunca ha habido ninguno. Sin embargo, mi padre, sí tuvo, al menos, un amigo judío. Llegado hasta aquí, los lectores que hayan tenido a bien iniciar el recorrido por este artículo, seguramente estarán pensado, “bueno, ¿y qué?, ¿a qué viene esto?”. Pues, lo cierto es que estas dos afirmaciones son muy relevantes desde el punto de vista histórico para la gente de mi generación y las posteriores ya que, si hemos vivido separados y con un profundo desconocimiento unos de otros no ha sido por voluntad sino por imposición de las circunstancias. Unas circunstancias que también han marcado la, aparentemente inexistente, relación de kurdos y judíos.
El 20 aniversario del tratado de paz entre Israel y Jordania no es un día de fiesta, ni es un día de luto. Este tratado -como el tratado de paz firmado entre Israel y Egipto- puede ser visto como una decepción; no hay calidez en las relaciones entre los dos países. Por otra parte, los acuerdos de paz con Jordania y Egipto son el escenario que permite la cooperación formal que responde a los intereses vitales de Israel y los de sus dos vecinos. Israel, interesado en mantener la estabilidad de los regímenes existentes en Jordania y Egipto, debe ser sensible a las presiones internas con las que los regímenes deben lidiar, mediante el proceso político con los palestinos como una herramienta para fortalecer la cooperación regional con los regímenes moderados.
Saveur Magazine, una prestigiosa revista gourmet de Estados Unidos clasificó a Tel Aviv-Iafo, la ciudad que nunca se detiene, entre los destinos culinarios más importantes del mundo.