La idea de que Irán es un socio en la lucha contra el terrorismo no sólo es falsa, sino también absurda. Lo que Zarif está buscando es un voto de confianza de sus lectores occidentales, a los que se les pide que crean que un país que ha sido identificado repetidamente como el mayor patrocinador del terrorismo en el mundo, de repente se convertirá, por un acuerdo sobre su programa nuclear, en un aliado contra el terrorismo. Le está pidiendo al mundo que simplemente confíe en Irán, que ésta transformación está a punto de ocurrir.