Si el colonialismo fuese el principal problema, cabe recordar que los musulmanes también fueron, y aún son, colonizadores, y no precisamente los más humanitarios. La yihad islámica y la violencia islámica; la sanción de la esclavitud sexual; la deshumanización de la mujer; el odio y la persecución de los no musulmanes y los homosexuales, la supresión de la libertad de expresión y las conversiones forzosas han sido algo generalizado en el mundo islámico desde siempre.