París parece estar obsesionado con su papel diplomático como mediador en este conflicto. Igualmente, se fija en atenerse a lo que considera la única fórmula posible para la resolución: dos estados, que vivan uno al lado del otro en paz dentro de las fronteras de 1967. Esta fórmula permite ligeros intercambios territoriales y etiqueta a Jerusalén Este como la capital palestina.