Emanuele Ottolenghi nació en Italia, pero ha vivido en Bruselas, Jerusalén, Oxford y hoy lo hace en Washington. Más allá de su lugar de residencia, la obsesión de este investigador de la Fundación por la Defensa de las Democracias (FDD) es Hezbollah, la organización sindicada por la Justicia argentina como autora material de los atentados contra la embajada de Israel, en 1992, y la AMIA, en 1994, que dejaron como saldo conjunto 120 muertos y varios centenares de heridos. De paso por el señorial Hotel Alvear, al que llegó para dar una conferencia auspiciada por el Congreso Judío Mundial y la Universidad de Lomas de Zamora, Ottolenghi elogia la reciente decisión del gobierno de Mauricio Macri de abrir el registro de organizaciones terroristas y de incluir a la organización proiraní en ella. Y recomienda al gobierno de Alberto Fernández continuar por esa senda, si es que pretende «un sistema transparente en el que las actividades ilegítimas sean penadas».
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