¿Qué probabilidades hay de que Hamás acepte desarmarse?

29/Oct/2025

Aurora- por Yoni Ben Menachem

El gobierno de Trump promueve el desarme de Hamás dentro de su plan de paz, pero expertos israelíes dudan de su viabilidad. El antecedente del fallido intento con Hezbollah y la reconstrucción militar de Hamás, respaldado por Turquía y Qatar, refuerzan el escepticismo. Crédito foto: paltimeps.ps vía Jerusalem Center

Mientras el gobierno de Trump impulsa la cláusula que exige el desarme de Hamás en el marco del plan de paz estadounidense, los funcionarios de seguridad israelíes expresan un profundo escepticismo sobre la viabilidad de aplicar dicha medida.

El intento fallido de desarmar a Hezbollah en el Líbano sirve de ejemplo, mientras que Hamás, por su parte, aprovecha el alto el fuego para reconstruir sus capacidades militares y reforzar su control sobre la Franja de Gaza, contando con la dilación diplomática y el apoyo político de Turquía y Qatar.

El vicepresidente estadounidense J.D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y los enviados Jared Kushner y Steve Witkoff fueron enviados a Israel por el presidente Trump para promover la implementación del plan de paz estadounidense que contempla el desarme de Hamás.

Hamás se opone firmemente al desarme y aprovecha el alto el fuego para reconstruir su infraestructura militar y saldar cuentas con los clanes armados que se han resistido a su dominio y han colaborado con Israel.

Altos niveles de seguridad israelíes en Jerusalén dudan de la capacidad de Washington para hacer cumplir la cláusula de desarme, a pesar de las reiteradas declaraciones del presidente Trump.

Establecen paralelismos con el fracaso estadounidense en el intento de desarmar a Hezbollah en el Líbano. Han transcurrido ocho meses desde que se alcanzó el acuerdo de alto el fuego, y ni Estados Unidos ni Israel han logrado implementar la Resolución 1701 de la ONU, que exige el desarme de Hezbollah por parte del presidente, el Gobierno y el Ejército libaneses.

El Gobierno libanés tampoco ha podido cumplir con lo prometido. Aunque el Gobierno libanés aprobó un plan militar para desarmar a Hezbollah, la situación sobre el terreno permanece inalterada. Hezbollah conserva aún sus armas e incluso ha comenzado a fabricarlas de forma independiente.

En Gaza, Hamás sigue siendo la autoridad soberana, y ninguna fuerza dentro del enclave es capaz de desarmarlo.

El plan de paz de Trump aspira a lograr el desarme de Hamás mediante el diálogo diplomático y la presión de los estados árabes, en particular Qatar y Turquía, líderes del eje de los Hermanos Musulmanes, quienes le han asegurado a Trump que pueden cumplir sus promesas.

El presidente Trump ha implementado parcialmente la primera etapa de su plan, la liberación de todos los rehenes vivos y algunos de los fallecidos, y ahora busca avanzar a la segunda etapa, centrada en el desarme de Hamás, la reconstrucción y la gobernanza de Gaza en el período de posguerra, y la ampliación de la normalización de las relaciones entre Israel y los países árabes y musulmanes.

Durante una reunión reciente con el presidente argentino Javier Milei, Trump declaró: “Si [Hamás] no se desarma, los obligaremos a hacerlo, y saben que hablo en serio”. Sin embargo, no especificó cómo se lograría esto.

Fuentes diplomáticas de alto nivel estiman que Trump evitará desplegar tropas estadounidenses y, en cambio, confiará en la influencia política de Qatar y Turquía sobre Hamás, al tiempo que presionará a los estados musulmanes y no musulmanes para que conformen una fuerza armada internacional que supervise el proceso de desarme.

Según altos funcionarios de defensa israelíes, la probabilidad de que Hamás se desarme es extremadamente baja. Varias preguntas cruciales siguen sin respuesta:

¿Qué sucederá si no se llega a un acuerdo sobre el tema del desarme? ¿Estarán dispuestos los estados musulmanes, árabes o no, a usar la fuerza contra Hamás para imponer el desarme? ¿Le dará el presidente Trump luz verde a Israel para desarmar a Hezbollah por la fuerza?

Los funcionarios de seguridad creen que Hamás intentará evadir la exigencia de desarme de diversas maneras, preservando su identidad como movimiento de resistencia.

El Dr. Ahmad Youssef, alto funcionario de Hamás y exasesor de Ismail Haniyeh, escribió en un artículo publicado el 20 de octubre en el diario Al Quds de Jerusalén oriental que Hamás no entregará sus armas hasta que se alcancen acuerdos que garanticen la seguridad de sus líderes y combatientes, bajo un mecanismo de seguridad supervisado por los estados árabes e islámicos que influyeron en Hamás para firmar el acuerdo estadounidense.

Según Youssef, el desarme no será un proceso inmediato, sino una compleja vía política y de seguridad que podría llevar mucho tiempo, dependiendo de la seriedad de los esfuerzos internacionales, el progreso del proceso de paz y la aparición de una solución política que elimine las causas de la resistencia y abra un horizonte de esperanza para el pueblo palestino.

Youssef propuso tomar como ejemplo Irlanda del Norte y el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que puso fin a la violencia entre el Ejército Republicano Irlandés (IRA) y el Ejército Británico. Tras años de negociaciones, en 2005 se acordó un proceso de desarme, sin especificar si las armas fueron entregadas efectivamente.

También sugirió que la Autoridad Palestina podría encargarse de neutralizar las armas de Hamás bajo acuerdos que preserven su dignidad nacional, siempre que Israel avance hacia la creación de un Estado palestino independiente.

Altos funcionarios de defensa israelíes prevén varios escenarios posibles:

Escenario A (el más favorable): Hamás buscará un alto el fuego a largo plazo —una hudna de tres a cinco años— sin entregar sus armas. Mientras tanto, reconstruirá su infraestructura militar utilizando materiales de doble uso como hierro, cemento y otros suministros que ingresen a Gaza para la reconstrucción.

Escenario B: Hamás podría aceptar, superficialmente, entregar su armamento pesado a Egipto para su custodia, mientras continúa poseyendo armas ligeras y fabricando secretamente nuevas armas en sus túneles.

El 25 de octubre, Khalil alnHayya, jefe del equipo negociador de Hamás, declaró en una entrevista con Al Jazeera: «Cuando termine la ocupación israelí, transferiremos nuestras armas al Estado palestino».

El presidente Trump sigue declarando con seguridad que Hamás será desarmado, ya sea por consentimiento o por la fuerza. Sin embargo, según fuentes de alto rango del Ministerio de Defensa israelí, Hamás cuenta con negociaciones prolongadas e intentos de ganar tiempo.

Con la ayuda de Qatar y Turquía para lidiar con Trump, se prevé que Hamás encontrará maneras de dilatar el proceso de desarme, aparentando conformidad y manteniendo su influencia en la sociedad palestina.

Una vez finalizado el mandato de Trump, es probable que el grupo reanude abiertamente el rearme militar.

Como afirmó un alto funcionario de seguridad israelí: «Solo las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) pueden desarmar verdaderamente a Hamás en Gaza y a Hezbollah en el Líbano».

Fuente: The Jerusalem Center for Security and Foreign Affairs