¿Qué es lo que tanto le preocupa de Venezuela
al presidente de Estados Unidos, Barack Obama? ¿Que el gobierno de Nicolás
Maduro caiga? ¿Que se genere una crisis institucional en un país donde eso es
cosa de todos los días desde hace años? Como suele ocurrir en la diplomacia, lo
no dicho en ocasiones es más importante que lo dicho. Para más de un analista,
Obama exageró cuando hace unos días afirmó que la situación venezolana puede
significar una amenaza a la seguridad de la mayor potencia militar que haya
conocido la humanidad. Pero si se abre la mirada sobre los principales
problemas de seguridad que EEUU tiene sobre la mesa y se cierra el foco sobre
algunas cosas que están pasando desde hace años en Venezuela, quizás el abanico
de conclusiones sobre las preocupaciones de Obama aumenten.
A comienzos de marzo, invitado por los
republicanos y no por la Casa Blanca, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu
hizo oír su voz en Washington contra las conversaciones que Estados Unidos
mantiene con Irán en torno al programa nuclear del régimen persa. Desde el
entorno de Obama las reacciones al alerta del líder judío fueron negativas.
Obama no quiere nada que entorpezca los contactos con los iraníes por el tema
nuclear.
A estar por los informes de inteligencia que
tomaron estado público o estudios realizados por centros académicos
estadounidenses, el principal problema de Venezuela, que trasciende al régimen
bolivariano y que podría accionarse como una granada de fragmentación en la
región son sus vínculos con organizaciones terroristas, en particular con
Hezbollah.
Fundado en Líbano en 1982, el llamado Partido
de Dios es el realidad una creación de Irán. En momentos en que da tantas
señales de estar cuidando las conversaciones con los ayatollas por el tema
nuclear, ¿Obama iba a ser explícito en afirmar que el problema de Venezuela es
precisamente que está funcionando como la puerta de entrada del terrorismo islámico
a América del Sur? Será por interés o un juego a dos bandas, pero los servicios
secretos de Estados Unidos, la CIA, y su similar israelí, el Mossad, aseguran
que si hay un próximo gran atentado terrorista, este ocurriría en América del
Sur.
Hugo y Mahmoud
Todas las acusaciones, algunas de ellas
comprobadas, sobre el vínculo del régimen bolivariano con el terrorismo
musulmán, cobraron mayor fuerza en estos días cuando un grupo de altos
exdirigentes venezolanos desertaron y realizaron detonantes revelaciones a la
revista brasilera Veja. Algunas de esas revelaciones confirman cómo la dupla
Venezuela-Irán fue protagonista de algunos episodios ocurridos últimamente en
el río de la Plata, concretamente en Argentina y Uruguay.
Ahmadinejad
Uno de los relatos realizados por estos
exbolivarianos se relaciona con el caso de la muerte del fiscal Alberto Nisman
que indagaba el atentado a la Amia en 1994 que dejó 84 muertos en Buenos Aires.
Nisman iba a acusar a la presidenta Cristina Fernández de haber tramado un acuerdo
con Irán en procura de que los iraníes involucrados en la causa fueran quitados
de ella. Uno de ellos es MoshenRabbani, exagregado diplomático de Irán en
Montevideo, donde, según Nisman, se organizó parte del atentado en una casa de
la calle Rivera que aún hoy está a nombre del iraní.
Los informantes de Veja relataron esta
conversación entre el extinto Hugo Chávez y el expresidente iraní Mahmoud
Ahmadinejad durante la visita que este hizo a Caracas en 2007:
– Ahmadinejad: Es una cuestión de vida o muerte
(…) que Argentina comparta la tecnología nuclear. Sin la cooperación del país,
será imposible avanzar en nuestro programa.
-Chávez: Muy rápidamente me encargaré de eso.
-Ahmadinejad: No te preocupes por los costos
involucrados en esta operación. Irán apoyará con todo el dinero que se necesita
para convencer a los argentinos. Necesito que desmotive a Argentina seguir
insistiendo con Interpol para garantizar que las autoridades de mi país puedan
circular por el mundo.
-Chávez: Yo me encargo de eso personalmente.
“Los presidentes se levantaron y fueron a
almorzar. Después de eso, de nuevo a otra reunión. Esta vez sólo con la
presencia de intérprete iraní”, informó Veja.
El intérprete iraní era Ahmad Sanat Gol, un
diplomático persa que posteriormente vino a Uruguay y generó un incidente luego
de que fue visto en las inmediaciones de la embajada de Israel la noche que
dejaron allí una valija (que se presumía peligrosa pero que solo estaba llena
de papeles).El episodio, como otro similar pero con un artefacto explosivo
también cerca de la sede diplomática israelí, fue interpretado por algunas
autoridades como una forma de medir la capacidad de reacción de las fuerzas de
seguridad uruguayas. Sanat Gol fue sacado de Montevideo tras el episodio. Pero
no fue ese el único incidente diplomático con funcionarios iraníes. En 2011 el
embajador iraní en Montevideo HojatollahSoltani puso en tela de juicio la
existencia del holocausto judío, por lo cual fue cuestionado por el gobierno
uruguayo e invitado a irse del país. Miembro de la línea dura que lideraba
Amadinejad, el destino de Soltani fue Caracas.
La valija de Guido
En ese mismo año y en un hecho que los
informantes venezolanos de Veja vinculan con esa conversación entre Chávez y
Amadinejad acerca de Argentina, el empresario venezolano Guido Antonini Wilson
fue detenido al llegar a Buenos Aires con US$ 800 mil en una valija. El dinero,
dijeron los venezolanos, provenía de Irán, tenía como destino la campaña
presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, y el gobierno de Chávez habría
sido intermediario.
Los exchavistas aseguran que en ese mismo
vuelo fue utilizado entre 2007 y 2010 para transportar cocaína. ¿Cuál es la
relación del narcotráfico con el terrorismo islámico? Desde hace tiempo que los
servicios secretos en Medio Oriente estiman que el financiamiento de Hezbollah
ya no depende tanto de Irán como del tráfico del polvo blanco.
La droga muchas veces llega a Siria donde el
gobierno de Chávez estableció fuertes vínculos gracias a su exministro del
Interior, Tarek El Aissami, actual gobernador de Aragua y de origen sirio.
La periodista venezolana Patricia Poleo ha
informado que Aissami junto con otros funcionarios del gobierno de Nicolás
Maduro “están encargados de reclutar árabes venezolanos afiliados al Partido
Socialista Unido de Venezuela, PSUV, el Partido Socialista fundado por Chávez,
para ser enviados al Sur del Líbano a recibir entrenamiento de combate en los
campos del Hezbollah”, y así prepararlos para una supuesta guerra de guerrillas
contra EEUU.Hasta hoy el gobierno kirchnerista carga con la sospecha de bregar
en favor de los interese persas. En una de las escuchas telefónicas pedidas por
Nisman se oye al libanés Jorge Khalil quejándose de que Nilda Garré hubiera
sido removida del cargo de ministra de Defensa y temía que eso pudiese
molestara a los iraníes. ¿Por qué? Garré fue embajadora en Venezuela, período
durante el cual se le atribuye haber mantenido un affaire con Chávez, y
funcionaba como polea de información entre Venezuela, Irán y Argentina.
Legión de iraníes
Un estudio del Centro para una Sociedad Libre
y Segura (SFS), titulado “Canadá en Guardia, evaluando la amenaza a la
seguridad migratoria de Irán, Venezuela y Cuba”, asigna a Aissami un papel
importante en el hecho de que al menos 173 individuos de Oriente Medio fueran
detectados portando documentos de identidad venezolanos, mientras que la
mayoría de iraníes que han tratado de ingresar ilegalmente a Canadá pasaron
primero por Caracas.
En Uruguay, y hasta el año 2010, unos diez
iraníes con pasaportes venezolanos falsos pasaban por el país con diferentes
destinos, según informaron a El Observador fuentes de los servicios de
Inteligencia. En una ocasión en que una amplia delegación uruguaya visitó
Caracas, un funcionario uruguayo le preguntó a jerarcas de la seguridad
bolivariana a qué se debía el incesante flujo de ciudadanos de Medio Oriente
con pasaportes falsificados, a lo que respondieron que era una organización
delictiva que había sido desarticulada. Cuando, basándose en los acuerdos de
cooperación regionales, se le pidió información acerca de esa organización, los
venezolanos dijeron que luego la enviarían a Montevideo, algo que nunca
ocurrió. Algunos informes de inteligencia atribuyen a los servicios secretos
cubanos la realización de pasaportes falsificados muy difíciles de ser
detectados.
Incluso este tema, que es un secreto a gritos
en los corrillos diplomáticos, ha tratado de ser evadido por el gobierno de
Obama en estos días de negociaciones con los persas. La semana pasada el
congreso estadounidense analizó las sanciones que el gobierno de Obama aplicó a
funcionarios venezolanos acusados de violar los derechos humanos, a los que se
les revocará la visa y, eventualmente, se les congelarán los activos y cuentas
bancarias que pudieran tener en Estados Unidos.
En una de esas sesiones del congreso, el
senador republicano Marco Rubio preguntó sobre la entrega de pasaportes
venezolanos a islamistas, a lo que Alex Lee, subsecretario Adjunto para América
del Sur y Cuba de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del
Departamento de Estado respondió: “No comment”.
Protección de Venezuela a terroristas repercute en el Río de la Plata
30/Mar/2015
El Observador, Por Gabriel Pereyra