El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fijó ayer tres principios inherentes a cualquier acuerdo de paz con los palestinos, cuatro días antes de la reanudación de las negociaciones directas de paz en Washington.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fijó ayer tres principios inherentes a cualquier acuerdo de paz con los palestinos, cuatro días antes de la reanudación de las negociaciones directas de paz en Washington.
Estimado Eduardo: en los últimos tiempos he tenido repercusiones muy diversas respecto a las opiniones que he vertido, fundamentalmente en páginas de este diario, sobre el conflicto de medio oriente. Mi posición actual es de respaldo absoluto a la causa de Israel, lo que no implica necesariamente –y no me canso de subrayarlo– aprobación a todas y cada una (ni siquiera a la mayoría) de las medidas adoptadas por el gobierno de ese país. Me baso en consideraciones mucho más trascendentes.
El líder libio, Muamar al Gadafi, volvió a aprovechar su visita a Roma para impartir ayer un seminario sobre el Corán a unas 500 jóvenes, a quienes dijo que el islam tiene que convertirse en la religión de Europa.
Todo comenzó con el Rabino Ovadia Yosef, líder espiritual del partido ultraortodoxo israelí Shas, que en su encuentro semanal con estudiantes y seguidores, dijo que Mahmud Abbas (el Presidente palestino) “es un malvado que odia a Israel” y que “Dios debería golpearlos con una plaga”, agregando que “todos ellos deberían morir”.