En Las cartas que no llegaron, uno de los libros más importantes de la narrativa uruguaya, hay tres voces: la de un niño, la de un joven y la de un hombre. Desde la inocencia al dolor, desde la pelota de trapo en la vereda a las celdas de tortura de la dictadura uruguaya, todas esas voces son de una sola memoria: la de Mauricio Rosencof (en la imagen), quien sin tachaduras habló con El Observador de esta intensa y conmovedora historia que, desde hace 10 años, empalidece a la ficción.