El escolar, falto de sueño, se sienta encogido en una silla grande, con una pipa en su boca, largos cabellos blancos y una barba profusa. No tiene un gran vozarrón, como la mayoría de los rabinos, y habla tan suavemente que a veces hay que acercarse para entenderle.
Pero el mensaje del rabino Adin Steinsaltz llega a todos los rincones del mundo judío. Este erudito de 73 años acaba de completar un proyecto monumental, que le tomó 45 años y el cual para muchos entendidos constituye como un hito de proporciones bíblicas: la traducción del Talmud, acompañada de explicaciones, más completa jamás hecha, que incluye sus 63 secciones básicas y tiene más de 6.000 páginas.