Los estallidos de rebeldía que se propagan incontenibles en el mundo árabe plantean incertidumbre sobre si epilogarán en modernización democrática de tipo occidental o radicalización islámica parecida a la de Irán. Mucho dependerá del rumbo que tome Egipto al liberarse de 30 años de gobierno del presidente Hosni Mubarak. Su condición de país líder en el mundo árabe incidirá en el curso futuro en Túnez, Jordania, Yemen, Argelia y Libia, naciones también sacudidas por levantamientos contra regímenes represivos y autoritarios que han mantenido en el atraso y la pobreza a vastos sectores de la población.