El vendaval se desencadenó en Túnez al comenzar el año. Era una revuelta popular contra la dictadura que estaba a cargo del país desde hacía dos décadas, a la que lograron desalojar de manera poco cruenta. Se trató de un nuevo torneo entre la libertad y el despotismo que al principio pareció un conflicto local, a pesar de que buena parte de los países árabes soportan a la fecha regímenes intolerantes similares al tunecino. El paso de diez días demostró en cambio que el vendaval no se limitaba a Túnez, sino que iba extendiéndose a otros puntos de la región, empezando por Egipto. Entonces las potencias mundiales se alarmaron.