La reciente visita de nuestros legisladores a Irán genera reflexión y preguntas. ¿Sabemos acaso adónde estamos yendo? En principio no me resulta aceptable que nuestras legisladoras en visita oficial estén presionadas a usar una «burka», vestimenta que esconde el rostro de la mujer y su vestir. Es el viejo mito donde el género femenino es diabólico, insinuante, pecaminoso y por lo tanto existe una visión de desprecio e inferioridad. En este símbolo de vestimenta que acompañaron nuestras legisladoras, borran sus principios por acercarse a un «protocolo» inaceptable.