Egipto y Túnez ya derribaron a sus dictadores y encaran la transición; el resto de la región lucha con fuerzas muy disímiles. Ya hace un mes y medio que el mundo árabe explotó. Túnez y Egipto vieron caer a sus dictadores al influjo de las manifestaciones populares, y la ola se extendió a Argelia, Marruecos, Baréin, Jordania, Yemen, Omán y hasta Irán y Arabia Saudita. Ahora, mientras el centro se focaliza en Libia, la región sigue en plena transformación. Algunos lo comparan con las revoluciones europeas de 1848, que dieron paso a la democracia liberal. Otros ponen el foco en 1989, con el fin de las dictaduras soviéticas. Pero tras la manifestaciones masivas y los dictadores caídos, ¿hacia dónde va la región?
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