Ya llegará el día en que alguien tan avezado en asuntos de ciencia ficción como Steven Spielberg encuentre una fórmula para ampliar la duración de cada jornada. A juzgar por todas sus ocupaciones, proyectos, compromisos, planes y emprendimientos, las 24 horas por día no le alcanzan. Spielberg produce, dirige, escribe, imagina, concibe, aconseja, supervisa, aprueba o rechaza, según el caso. Y si por estas horas se hace más visible que antes una actividad que viene desempeñando casi sin pausas desde hace más de tres décadas es porque ahora muchas de las ideas y realizaciones que rondan por su cabeza salen a la luz casi al mismo tiempo. No por casualidad, sino porque deliberadamente se lo propone. Spielberg cumplirá 65 años el próximo 18 de diciembre, pero su incansable creatividad no parece acusar recibo del paso del tiempo, como si sus personajes preferidos -aquellos capaces de reconocer y apreciar el mundo con ojos de niño- lograsen rejuvenecerlo a cada momento. Y si hablamos de actitud renovadora, vale como primer ejemplo de esta multiplicidad la serie Falling Skies , que de la mano de Spielberg -aquí como productor ejecutivo, uno de los roles en que más cómodo se siente- se convertirá en un acontecimiento televisivo global, ya que su lanzamiento está previsto en 75 países.
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