El mundo se ha acostumbrado a la matanza ya habitual de los viernes en Siria en respuesta a las manifestaciones que piden la caída del régimen. Por eso muchos tienden a pensar que en esta tragedia ya no se trata más que de esperar a ver si ganan los unos o los otros. A ver si el presidente Assad, su ejército y su temible policía logran reinstaurar el orden del terror sobre una población que ha perdido el miedo a todo, incluida la muerte. O si por el contrario, el pueblo derriba al sátrapa.