Las revueltas en el mundo árabe, que estallaron tras el desesperado acto de un joven tunecino llamado Mohamed Bouazizi el pasado 17 de diciembre de 2010, han agitado notablemente el panorama político, económico y social de estos países. Paralelamente ha aumentado también en las calles de las principales ciudades, como El Cairo, Trípoli, Túnez, Gaza o Ammán, el número de grafitis en sus paredes. «Una revolución joven con un modo de expresión acorde. Como un muro de Facebook en la calle», explica desde la capital egipcia a LaVanguardia.com la fotoperiodista sueca Mia Gröndahl, autora de diferentes compendios acerca del street art en diferentes ciudades árabes.