Las fuerzas de seguridad sirias, dirigidas por el presidente Bachar el Asad, podrían haber cometido crímenes contra la humanidad por la represión de las manifestaciones pacíficas celebradas el pasado mes de mayo en la ciudad siria de Tel Kelaj, según ha denunciado Amnistía Internacional (AI). El informe de la organización humanitaria se basa en los testimonios recogidos en Líbano, país con el que hace frontera esta ciudad, y en las llamadas de teléfono recibidas desde Siria, que «pintan un cuadro de abusos sistemáticos destinados a acabar con la disidencia», según ha explicado el subdirector de AI para Oriente Próximo y Norte de África, Philip Luther.
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