En su aparición ante la Comisión de Defensa y Relaciones Exteriores de la Knéset, el primer ministro expresó que “ninguna persona tiene la fuerza para detener la Resolución que reconocerá al Estado palestino en septiembre, en la Asamblea General de la ONU. Esperamos que a nosotros nos apoyen unos pocos países”. Conociendo la relación de fuerzas en la ONU, esta evaluación no sorprende. Como la posibilidad, tal como se percibe hoy, de que el lado palestino se arrepienta de elevar su moción para que se vote en septiembre es mínima, Israel concentra sus esfuerzos en ampliar el llamado campamento de la mayoría moral, o sea Estados democráticos que no respaldarán la iniciativa.