La idea de deslegitimar a Israel no tuvo el eco deseado por sus creadores. Y aunque sigue existiendo entre organizaciones palestinas y árabes en el mundo, está siendo contrarrestada. Hoy en día, frente a nuestros ojos, se desarrolla una revolución al respecto.
Quien ideó la idea maliciosa de deslegitimar a Israel conocía muy bien a los israelíes por el mero hecho de ser uno de ellos. Él sabía que así nos devolvería a la naturaleza personal y nacional del judío, a sus pesadillas más temidas, a sus intensos deseos de ser aceptados por el resto de la gente, no repudiados.