Si todo se concreta tal cual está planeado, mañana el soldado israelí Guilad Shalit vuelve a casa. Tras 1.941 días en cautiverio, más de cinco años desde que fue secuestrado por terroristas de Hamas cuando se hallaba en su base, en servicio militar obligatorio, en territorio israelí, este joven ya conocido en todo el mundo retornará al seno de su familia y al abrazo de su país. Israel lo espera con emoción, como si el hijo de cada uno volviera a casa. En un ejército como el israelí, imprescindible para la defensa del territorio y su población, se encuentran todas las clases sociales y casi todos los sectores de la población. El grueso de la sociedad israelí sabe que a los 18 años sus hijos tienen que hacer el servicio militar. Diferentes capas sociales, el hijo del almacenero y del banquero, todos se presentan y según las aptitudes de cada uno pueden también encontrarse en las mismas unidades.