Los militares de Egipto se disculparon ayer por la muerte de decenas de manifestantes prodemocracia y prometieron llevar a la Justicia a los responsables en el más reciente intento de calmar a decenas de miles que han salido a las calles a demandar la inmediata renuncia de los generales. En tanto, la Policía y los manifestantes observan una tregua negociada por clérigos musulmanes después de cinco días de mortíferas batallas, de las que ONU denunció la represión de las autoridades y pidió una investigación.