Un cubo de Rubik a guisa de urna con retratos de gente diversa en el que nunca se consigue una cara homogénea. Es el símbolo que el Estado ha elegido para apelar a que los votantes cumplan «con su deber nacional». Diversidad y dificultad para llegar a un mínimo entendimiento. En las esferas del poder hay miedo a que ganen los islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) pero llega a ser pavor que la tasa de participación en las elecciones legislativas de hoy esté por debajo del 37% de las precedentes. El desapego de la población hacia la clase política es evidente.