«¡Te largo a los perros!», grita una mujer que sale de la casa cuando los ladridos de tres feroces canes la alertan de que hay un desconocido sacando fotos. Sin tiempo para presentarse, el periodista se imagina a las tres fieras devorándole y echa a correr mientras la señora se acerca a la verja para cumplir su promesa. Estamos en el barrio Belgrano de Bariloche y la inamistosa vecina es la nuera de Erich Priebke, criminal nazi que cumple cadena perpetua en Roma –bajo arresto domiciliario- por su responsabilidad en la matanza de las Fosas Ardeatinas. Priebke, que ahora tiene 98 años, fue descubierto en Bariloche en 1994 por un equipo de la cadena estadounidense ABC y posteriormente extraditado a Italia. El nazi llevaba casi medio siglo en esta bucólica ciudad turística argentina, situada al pie de los Andes y rodeada de lagos que recuerdan un paisaje alpino. Estos aires atrajeron a un buen número de colonos centroeuropeos, cuyo flujo se incrementó tras la II Guerra Mundial, sirviendo de refugio para muchos oficiales nazis, como Priebke. O como el mismísimo Hitler…
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