En febrero de 1947 Gran Bretaña, quien había controlado el territorio mandatario desde 1917, decidió llevar el asunto del mandato palestino a las Naciones Unidas. El organismo internacional estableció una Comisión Especial sobre Palestina (UNSCOP por sus siglas en inglés), que recomendó el establecimiento de dos estados – árabes y judíos – en el área y Jerusalem como su enclave internacional.