Dos atentados suicidas contra los servicios de seguridad dejaron ayer al menos 40 muertos en Damasco, en coincidencia con la llegada de una misión de la Liga Árabe para buscar una salida a la crisis, tras nueve meses de protestas. Por otra parte, la represión de las protestas dejó nuevas víctimas, con al menos seis civiles muertos y siete heridos durante manifestaciones en Homs (centro del país), según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).