Yitzhak Rabin fue un militar y político que se enfrentó con dureza a los árabes en general y a los palestinos en particular. Durante décadas fue visto como el «hombre duro» del Partido Laborista israelí. Tanto en el rol de ministro de defensa como en el de primer ministro, no dudó en usar la fuerza cuando lo creyó necesario. En 1976 ordenó una osada operación militar para rescatar un avión que había sido secuestrado por un comando palestino. También usó la mano dura a fines de los años ochenta, para frenar las primeras manifestaciones de la Intifada. Pero, cuando en 1992 Rabin volvió a ocupar el puesto de primer ministro, empleó todo su talento y energía para buscar un entendimiento. De allí surgieron los acuerdos de Oslo, que hicieron posible la existencia de la Autoridad Nacional Palestina. El célebre apretón de manos entre Rabin y Yasser Arafat (dos enemigos de siempre) trajo esperanzas al mundo y les valió a ambos el Premio Nobel de la Paz. Tristemente, también condujo al asesinato de Rabin a manos de un fanático en 1995.