La terrible situación de violencia interna en Siria se deteriora muy rápidamente para preocupación de todos. Tras once meses de protestas que comenzaron siendo pacíficas e ininterrumpidas contra el autoritario régimen de Bashar al-Assad, se han acumulado ya cerca de seis mil muertos, miles de heridos y un daño social inconmensurable. Lo que ahora luce como una guerra civil parecería haberse extendido a todo el país, en lo que es una triste realidad. El conflicto armado se ha agravado enormemente e incluye a la propia Damasco y a la ciudad de Alepo. Todo en Siria es, de pronto, terror y fragilidad.