El pasado domingo, en esta sección de El País, se informó acerca del montaje de una exposición del artista uruguayo Roberto Saban que homenajea en una serie de collages a sus antepasados. Las obras se basan en cartas escritas con la caligrafía rashi que se manejó en España en tiempos de la Inquisición, cuando los judíos fueron expulsados y partieron hacia el norte de África o a Turquía. Saban planteó en la nota su profundo interés por hallar algún especialista capaz de leer esos «jeroglíficos». En la tarde del domingo, Saban envió a El País un e-mail que a la vez reproduce otro que le envió el odontólogo Alejandro Yabes: «Hola; leí en El País que buscabas y no hallabas quién leyera la escritura rashi. Hay aquí en Israel un muchacho brasileño que estudia la genealogía sefaradí y es de los pocos que pueden leer esa escritura».