El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas resolvió en marzo de 2011 designar a un relator especial sobre la situación de los derechos humanos en Irán. Votaron a favor del nombramiento de Ahmed Saheed –un hombre de origen musulmán- 22 democracias (Argentina, Bélgica, Brasil, Chile, Francia, Guatemala, Hungría, Japón, Maldivas, México, Noruega, Polonia, Moldavia, Corea, Senegal, Checoslovaquia, España, Suiza, Ucrania, Reino Unido, Irlanda del Norte, Estados Unidos y Zambia), votaron en contra siete dictaduras o regímenes autoritarios (Bangladesh, China, Cuba, Ecuador, Mauritania, Pakistán y Rusia) y resolvieron abstenerse 14 dictaduras, regímenes autoritarios y una democracia (Bahrein, Burkina Faso, Camerún, Djibouti, Gabón, Ghana, Jordania, Malasia, Mauritania, Nigeria, Arabia Saudita, Tailandia, Uganda y Uruguay).
El 6 de marzo, el relator Saheed divulgó su informe sobre la situación de los derechos humanos en Irán. Allí, el relator de la ONU concluyó que el régimen iraní, que preside Mahmud Ahmadineyad y dirigen los ayatolas fundamentalistas, viola en forma sistemática e “impactante” los derechos humanos más elementales de las personas.