Los votos del Gobierno uruguayo respecto a Irán e Israel en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU son más que inquietantes para las perspectivas del Uruguay en diversos planos y siguen un derrotero extraño a nuestra tradición y conveniencia. Desde comienzos de 2011 era perceptible la inquietud en empresarios e inversores respecto a algunos aspectos de nuestra política exterior. Además de percibir que el proteccionismo de la Argentina comenzaba a empantanar el comercio rioplatense (tema en el que le concedo al Gobierno que no hay buenas opciones), señalaban sus reservas ante señales de alineación uruguaya a la Venezuela de Chávez y el Irán de Ahmadineyad.