Desde el pasado enero, cuando por fin la Unión Europea se puso de acuerdo para aprobar unas raquíticas sanciones contra Irán, el régimen de los ayatolás viene utilizando el suministro petrolero para amenazar a los países europeos. Al corte del suministro a la débil Grecia, se han sumado desde entonces los problemas y amenazas contra Alemania, Italia y España. Más allá del impacto directo en nuestro aprovisionamiento, la medida tiene un carácter propagandístico feroz, destinado a comunicar al resto del mundo la capacidad iraní de soportar y ganar un cara a cara con los europeos. Alrededor del programa nuclear y las sanciones orbita la propaganda de los ayatolás, que a través de la televisiön, amenazan e insultan a los países occidentales, España entre ellos.