Ya pasan siete años de que fuera sacada del mar el águila de bronce, insignia de popa del acorazado alemán Graf Spee, hundido en aguas uruguayas durante la segunda guerra mundial. Y aún no se ha definido cómo proceder respecto a ese enorme símbolo del nazismo que, desde su aparición, ha generado controversias y herido susceptibilidades. Una vez rescatada, el águila fue transportada a los depósitos de la Armada Nacional, a la espera de una habilitación para su remate o venta. Ese permiso no ha sido concedido hasta el momento debido a una pugna de intereses que involucra al Estado alemán y el Estado uruguayo, y a los inversores que financiaron la operación.