Las ejecuciones en masa de miembros de las minorías kurda, azerí y sunnita árabe en Irán – generalmente por falsos cargos de espionaje, difusión de blogs, porno, o simplemente por publicar fotos online – son prueba de la enorme tensión que enfrenta actualmente el régimen religioso-militar del país. En los últimos tiempos, la televisión iraní se ha plagado de «admisiones de culpabilidad» por parte de candidatos a la ejecución; de «confesiones» de espías, y de expresiones de pesar fabricadas, con música de película de suspenso sonando de fondo. Además de Siria, donde una guerra civil está causando estragos, no hay otro Estado en Oriente Medio donde el régimen se ocupe de ejecutar a activistas políticos de manera tan ostentosa y obscena.