Naciones Unidas denunció la matanza del sábado 26 de mayo en la ciudad de Al Hula y confirmó lo que los opositores denunciaban: al menos 180 personas murieron en lo que activistas describieron como un ataque de artillería de las fuerzas del régimen, el peor episodio de violencia desde el comienzo del plan de paz de la ONU para frenar el baño de sangre por las revueltas en el país.