En el fárrago de noticias que inunda la prensa cotidiana, pasó casi desapercibida la resolución de un tribunal iraní de condenar a muerte a dos ciudadanos «por consumir bebidas alcohólicas». Sentencias de muerte o flagelación, en el mejor de los casos, son permanentemente dictadas contra quienes, a juicio del régimen iraní o sus cortes judiciales, transgreden la «sharía», la legislación islámica en su versión más ortodoxa.