Una vez más el presidente iraní ha expresado públicamente su odio genocida y antisemita al llamar a destruir al Estado de Israel y al pueblo judío, en una explícita ratificación de sus perversos objetivos. Al mismo tiempo, en forma conjunta con la organización terrorista libanesa Hezbolá, financiada y comandada por el régimen teocrático iraní, reafirma su apoyo incondicional a la dictadura siria, responsable de terrorismo de estado y de la masiva violación de los derechos humanos de su propio pueblo, que ha merecido la condena de los organismos internacionales.