El Gobierno quedó atrapado en una encerrona diplomática . Horas antes de pronunciar su discurso ante la 67ª asamblea general de las Naciones Unidas (ONU), la presidenta Cristina Kirchner no pudo, tampoco ayer, resolver un conflicto diplomático mayúsculo con el gobierno de Israel. Luego de nerviosas reuniones en el piso 54° del lujoso hotel Mandarin, frente al Central Park, la mandataria dejó en suspenso la reunión que había alentado la semana pasada entre el canciller Héctor Timerman y su par de Irán, Alí Akbar Salehi. Muchos la daban ayer por caída. Pero la Presidenta está en un verdadero laberinto: en 2011 aceptó en su discurso ante la ONU un «diálogo constructivo» con Irán, que meses antes había hecho una oferta de negociación para colaborar en la investigación del atentado a la AMIA.
Ver nota completa